Guerra en Medio Oriente borra 10 millones de barriles diarios del mercado y eleva riesgo de recesión en el mundo
El desbalance entre oferta y demanda impactaría la producción, el comercio y el consumo a escala global, este año.
PORTAFOLIO | La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán está generando un choque energético de gran escala al retirar cerca de 10 millones de barriles diarios del mercado global, equivalente a alrededor del 10% del suministro mundial, según un análisis de Oxford Economics; que advierte que este desbalance eleva el riesgo de recesión global y podría desacelerar el crecimiento económico a 1,4% en 2026.
El informe explica que el cierre del estrecho de Ormuz ha sido determinante en la disrupción de la oferta, pese a que parte del flujo ha sido redirigido por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Aun así, la magnitud del choque supera la capacidad de respuesta inmediata del mercado, lo que ha obligado a un ajuste que combina precios más altos, uso de inventarios y, eventualmente, racionamiento.
¿Qué tanto petróleo se está perdiendo?
En una primera fase, el incremento en los precios del crudo ha generado una reducción parcial de la demanda; por lo que Oxford Economics estima que este mecanismo ha destruido alrededor de 2,4 millones de barriles diarios de consumo, reflejando que la demanda de petróleo es poco sensible a los precios en el corto plazo; señalando que “la elasticidad de corto plazo es muy baja” y que esto limita el ajuste natural del mercado.
El reporte indica que, aunque el encarecimiento del petróleo reduce el consumo en algunos segmentos, no lo hace de manera uniforme, ya que sectores esenciales mantienen una demanda relativamente rígida, lo que impide que el alza de precios cierre la brecha entre oferta y demanda de forma suficiente y sostenida en el tiempo.
El segundo mecanismo de ajuste ha sido el uso de inventarios y reservas estratégicas; por lo cual, la Agencia Internacional de Energía ha coordinado la liberación de 400 millones de barriles, el mayor volumen de su historia, mientras que los países han recurrido a sus existencias comerciales para sostener el suministro. Sin embargo, el propio informe advierte que estos recursos son limitados y solo compran tiempo.
De acuerdo con Oxford Economics, el aporte efectivo de inventarios y reservas oscila entre 2 y 3 millones de barriles diarios, una cifra insuficiente frente al déficit total. Además, existe una limitación estructural, ya que la mayoría de estas reservas corresponde a crudo y no a productos refinados, lo que agrava la escasez de combustibles como el diésel y el jet.
En este contexto, el mercado enfrenta un faltante cercano a 2 millones de barriles diarios en el corto plazo, mientras que el análisis advierte que, si la disrupción se prolonga, esta brecha podría ampliarse de forma significativa a medida que se agoten los inventarios y pierda efectividad el ajuste vía precios, lo que marcaría un punto de inflexión en la dinámica del mercado energético.
Las proyecciones de Oxford Economics indican que, en un escenario de guerra prolongada, el déficit podría alcanzar hasta 13 millones de barriles diarios en seis meses, lo que representaría cerca del 12% del consumo global y advierte que este nivel de escasez llevaría a racionamientos generalizados, especialmente en economías emergentes, y provocaría un impacto severo en la actividad económica mundial.
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